Hablar desde el poder

De tanto en tanto me encuentro en la prensa con algunas de las cosas en las que anda el vicepresidente de la república bolivariana, Jorge Rodríguez Gómez, quien alguna vez se dedicó a oficios más benévolos, como es el caso de la literatura y estando en eso, hasta escribió un libro de cuentos que, en lo personal, siempre me ha parecido un buen libro.

Esa, sin embargo, parece ser otra época. Leyendo unas declaraciones no recogidas en la televisora presidencial pienso que se trata, además, de otra estética.

Dice Rodríguez, en un discurso como promotor del partido único socialista:

Este río rojo, este río hermoso, este río claro es sin duda, de este partido que nace, ese muchachito que está empezando a nacer con fuerza, con piernas de futuro, no lo para nadie. Adelante compatriotas porque amamos la vida decimos: ¡Patria, socialismo o muerte! Venceremos. A inscribirse todo el mundo, que nadie se quede fuera en esta gloriosa jornada.

No deja de producir alguna tristeza pensar que, apenas unos cinco, seis años atrás, cuando escribía una colaboración regular para el diario El Nacional, cuando era escritor, Rodríguez Gómez compuso un texto que (en aquella fecha) guardé como quien guarda algo de verdadero valor y que parece estar tan lejos de esas consignas que, al parecer, ahora son su nuevo trabajo. El texto es este:

Debo a Borges el terror por los espejos y un cierto desdén tierno por los políticos. Sobre todo porque he sido o fui uno de ellos, participante de la torta demagógica, cultor del acto de magia que implica convencer a los demás, los silenciosos, de lo imposible, sus sueños más recónditos masticados y vomitados en forma de discurso. Constituyente y democracia, dictadura, congreso, gabinete, referéndum, abstención, son, para decirlo con pedantería, piezas de un ajedrez que en nuestro país no llega ni a ludo, damas chinas psicóticas pendiente de la amenaza de que los jugadores pateen el tablero en un acto desesperado. Prefiero, desde la distancia, verlos cambiar de ropaje con habilidades de tramoyista, ajustarse máscaras que se trasmutan con la velocidad de un suspiro, repetir parlamentos escritos sólo para ellos, y para otros, los que vendrán después, y los otros, los que sustituirán a estos, y los otros, los que cambiarán las cosas que los últimos destrozaron. Hoy es diputado quien ayer fue ministro, quien ayer fue perseguido, quien mañana será constituyente, oposición, conspirador, alcalde: una foto cansada envejeciendo en un poste, una arenga, una consigna.

Tenía razón entonces. Es difícil imaginar qué podrá pensar ahora mismo de aquello que alguna vez escribió. O lo que es lo mismo: de aquello que alguna vez fue.

P. E. Rodríguez/R.Coll @ 9:29 p. m.,

4 Comments:

At 10:06 a. m., Blogger Clavel Rangel dijo...

Rodrigo...excelente.

Qué oportuno que lo traes ahora. Provaca gritar ¡Bingo!

Yo creo que los tendrá debajo de la cama.

 
At 11:05 p. m., Blogger P. E. Rodríguez/R.Coll dijo...

Gracias, Nelke.

Me parece que tenerlos debajo de la cama sería, en el fondo, casi un optimismo. Sospecho más bien a una especie de esperial nebuloso, a un agujero negro de la propia consciencia.

Un abrazo por allá.

 
At 7:22 a. m., Blogger Cronopio dijo...

Estimado Rodrigo,

Es increíble el contraste entre esos párrafos. Casi imposible pensar que fueron escritos por la misma persona. Yo no entiendo, ni entenderé jamás, como se puede uno adherir a esas consignas enmohecidas del socialismo decimonónico que dicen es del siglo XXI. Creo que la respuesta es sencilla: cinismo. Un cinismo alimentado de un odio profundo. Cosas como estas hacen que ese retrato maravilloso e infantil quizá, que George Lucas hace del odio con Darth Vader se transforme en una verdad incrontrovertible. ¿A dónde iremos como país con personas así? ¿Es posible pensar realmente que al final habrá al menos una esperanza de futuro? Yo desde ya hace mucho tiempo ando buscando esas respuestas.
Un fuerte abrazo.
C.

 
At 9:51 p. m., Blogger P. E. Rodríguez/R.Coll dijo...

Cronopio: concuerdo contigo, la palabra es cinismo.

La cosa, como en tantos otros temas, está en buscar esas respuestas. Creo, quiero creer, que el futuro está precisamente en el deseo de encontrarlas.

Un abrazo muy afectuoso para ti.

 

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