A veces llegan cartas

La situación (y justo hoy: la liberación) de los marinos ingleses en Irán tiene suficientemente copada a la prensa canónica internacional como para pensar que pueda decirse algo nuevo y diferente. No es ese, por suerte, el propósito de estas Gramáticas. Allá el que tenga que escribir un teletipo al respecto intentanto sortear un camino repleto de tópicos y refritos a la manera AFP, por decirlo de alguna manera.

En fin, el caso es que a estas alturas, todo parece indicar que los marinos británicos sí rebasaron las aguas territoriales iraníes y que, pese a la inquina que se pueda sentir por un gobierno demencialmente teocrático como el de Ahmadineyad, eso es un delito llano y simple, seguramente incrementado por el hecho de que quien lo hizo fue la marina de un país que hasta hace sólo unas décadas representó una fuerza colonizadora en un montón de lugares del mundo y, en la práctica, lo sigue siendo respecto a Irak, las Malvinas y otras tantas dudosas asociaciones estadales en el mundo.

Sin embargo, mucho más interesante para el análisis neolengual es detenerse por un instante en esta carta pública difundida por el Telegraph en la que la marino británica Faye Turney, la única mujer que formaba parte del grupo detenido, supuestamente escribe a sus padres (el supuestamente tiene que ver, naturalmente, con la condición de coacción en la que pudo haber escrito y, en consencuencia, con las estrategias comunicativas iraníes encubiertas en ella). La carta dice así:

Dear Mum & Dad,

I am writing to you from Iran where I am being held.

I will try to explain to you the best what has happened.

We were out in the boats when we were arrested by Iranian forces as we had apparently gone into Iranian waters.

I wish we hadn't because then I would be home with you all right now.

I'm so sorry we did because I know we wouldn't be here now if we hadn't.

I want you all to know that I am well and safe. I am being well looked after, I am fed three meals a day and I'm in constant supply of fluids.

The people are friendly and hospitable, very compassionate and warm.

I have written a letter to the Iranian people to apologise for us entering into their waters.

Please don't worry about me. I'm staying strong. Hopefully it won't be long till I'm home to get ready for Molly's birthday party and with a present from the Iranian people.

Look after everyone for me, especially Adam and Molly, I love you all more than you will ever know.

All my my love

Faye

Uno puede sospechar que aquí, en este texto, hay neolengua. Sólo por jugar con las hipótesis, aquí van tres o cuatro registros de lo que, si no nos equivocamos, es un ejemplo de neolengualidad en torno a la noción de pueblo. Es este:

1. The people are friendly and hospitable, very compassionate and warm.

(La gente es amigable y hospitaliria, muy compasiva y cálida).

Resulta difícil imaginar de qué forma la marino Turney pudo haber tenido contacto con la amigabilidad y hospitalidad del pueblo inarí, siendo que incluso, debió vestir la burka prescrita a las mujeres por la teocracia del país, independientemente del significado que ese símbolo puede tener para su propia identidad como occidental.

2. I have written a letter to the Iranian people to apologise for us entering into their waters.

(Le he escrito una carta al pueblo Iraní en disculpa por haber entrado en sus aguas territoriales).

De nuevo: curioso el modo como el manejo pareciese ser un manejo individual, una relación directa y espontánea entre una marinera de la Armada Real Británica y todo un pueblo al que hay que escribirle una carta de disculpas como un código de dudosa cortesía internacional.

Sin embargo, lo más interesante viene en este párrafo:

3. (...) it won't be long till I'm home to get ready for Molly's birthday party and with a present from the Iranian people.

Que traducido, aproximadamente viene a decir:

No pasará mucho tiempo para que esté en casa preparando la fiesta de cumpleaños de Molly y con un presente del pueblo iraní.

¿Presente del pueblo Iraní para Molly?¿Para toda la familia?¿Para inglaterra toda encarnada en la marino Turney? Resulta espinoso razonar de qué forma el pueblo iraní podría juntarse para ofrecer un regalito de cumpleaños a la hija de una oficial de una nación con quien se tienen tensiones importantes, tanto de qué forma semejante acción podriá relacionarse con un acto internacionalmente lamentable.

Todo comienza a tener sentido cuando se piensa que en los discursos de los nacionalismos a la manera Iraní, la relación fantaseada con el pueblo pasa a ser, de entrada, la relación fundamental: una abstracción que lo copa todo, que se encarna en cada acción. Un exceso de vida pública, una epifanía de unidad total cuyo representación orgánica incuestionable es, desde luego, el gobierno que le representa.

No es casual (no tendría por qué serlo, en todo caso) que, precisamente, poco antes de la liberación Ahmadineyad considerase el retorno de los marinos ingleses como un regalo del pueblo de Irán, tanto como la marino Turney anuncia un presente físico para su propia hija. Las neolenguas, después de todo, son predecibles y esquemáticas.

La ironía: pese al característico chauvinismo nacionalistas, todos los gobiernos neolenguales termina por tratar a los pueblos que dicen representar de una forma idéntica.

La respuesta, seguramente, podría estar en que, después de todo, la verdadera patria de la neolengualidad no es una nación, como compulsivamente intenta prometer su propaganda, sino el poder que implica gobernarla.

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P. E. Rodríguez/R.Coll @ 1:49 p. m., ,


Sonidos

Vía el blog de Israel Centeno me encuentro con un post titulado Sonidos de la Furia donde puede leerse este episodio:

La semana anterior crucé una alcabala, estaban unos oficiales de tránsito terrestre y la Guardia Nacional en el puesto de Luís Hurtado, en la carretera vía a El Junquito. Mi primer impulso fue el de orillarme a coger aire, respirar, dar vuelta; allí estaban ellos, han cambiado los Fal por los Kalisnikov, pero no así la expresión carroñera. Hice un inventario: licencia, sí. Papeles del carro, sí. Cédula, sí. Certificado médico, vencido. Ah vaina, los vi con detenimiento, estaban haciendo circular la pequeña cola que se formaba frente a ellos, repartían algo; pensé: son unos panfletos: ponte el cinturón de seguridad, si conduces no bebas o amárrate a la vida; una campaña para prevenir accidentes; no me detendrían ni se les ocurriría constatar la fecha de vencimiento de mi certificado médico; a cambio, tomaría el panfleto educativo y continuaría mi plan de hacer la ruta de El Jarillo. Bajé el vidrio, extendí la mano y por reflejo la retiré, era un absurdo, estos guardianes de la carretera regalaban unos CDs muy rojos, en la cubierta resaltaba el torso inmenso y sonriente del rey y teniente coronel Hugo Chávez junto a la figura aperada del alcalde Barreto: “Sonidos de Caracas”. En otra circunstancia hubiese cabido la expresión, música para mis oídos; no pasa nada. Devolví el disco y el oficial lo lanzó de vuelta y con violencia al interior de mi auto, tuve reflejos y esquivé el roce cortante del regalo impuesto, pensé en contradevolverlo, en tirarlo más adelante, en deshacerme de él, retomar mis conductas díscolas y mear la mala prosa de Juan Barreto en donde pretende explicar las virtudes del socialismo del siglo veintiuno, cagarme en la cara de los símbolos del totalitarismo, llámense Bolívar, Chávez, Guaicaipuro o la mata que le da el nombre a mi ciudad; entonces, comprendí que debía sacar provecho, comunicar, mostrar la evidencia de cómo se pretende invadir no sólo las tierras y los bienes particulares, los espacios públicos, sino la intimidad y el espíritu del hombre: no habrá lugar donde no llegue, pretende decirnos el monigote autoritario de la carátula del CD; No habrá lugar en el que no me abrogue la representación de tu voluntad, ella será expresada por mi presencia sistémica; tu voz es mi voz y mi voz la voz del pueblo. El pueblo está en todas partes, mi voz es la voz del pueblo. Mi voz es la voz del pueblo. Mi voz es la voz del pueblo. Mi vos sos vos. Mi cuatrito y vos. Mi voz. Mi voz. Vos.

La mala prosa a la que se refiere Israel Centeno en su post es, además, una pieza significativa de ese museo vagamente marmoleado que es todo neosincretismo. Es esta:

Este es el único reino en el que creemos y el último imperio al que aspiramos: El de la amistad sin límites, el amor, la alegría, el trabajo liberado y el goce, que existen interpelando permanentemente a la solidaridad. En fin: vivir desde ahora en construcción, vivir sin miedo al socialismo. El nuevo socialismo que, desde la palabra, brota del manantial del cuerpo, se hace verdad como la humanidad progresista siempre hace posible la utopía, palabra concreta, siempre nueva, hecha de carne y huesos de gente de todos los caminos y confines, palabra-cuerpo que lucha y hoy nos visita, viene de vueltas y revueltas, trae con Hermes y Dionisios notiicas frecas de Prometeo, palabra anunciadora que de paso en paso se queda en la piel, hablando de muchas sensibilidades juntas; cuerpo común, cuerpo de todos, que ya está aqui viviendo para siempre

Juan Barreto

No está de más decir que quien escribe ese texto es el mismo personaje que puede verse aquí, aquí y aquí.

Pero el texto barretiano no está completo, sin embargo, si no se considera el contexto de imágenes en el que fue colocado: pulsando aquí, puede verse un escaneo del disco, donde las curiosamente estilizadas imágenes del teniente coronel Chávez y del alcalde Barreto se acompañan, al lado, de una característica representación del presidente vestido con una casaca militar verde oliva: como para no olvidar de dónde viene, al tiempo que se normaliza, se legitima.

Al son de la música, naturalmente. Al son que toca vivir. Como en una partitura que debe ejecutarse por decreto.

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P. E. Rodríguez/R.Coll @ 2:37 p. m., ,